Porque a veces hay que comerse el frío respirar hondo bocanadas de parafina consumiéndose tarros de neopren caricias ensabañonadas —China ¿existe esa palabra?— a veces hay que tomarse los espacios correr por el alero del viejo Humberto—a veces uno llega a creer que está acostado con un cadáver— a veces hay que tomarse las casas abrir ventanas y entrar como en los sueños decir que soy la china que viene a invadirlos.
sábado 30 de mayo de 2009
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