martes 5 de agosto de 2008

"explosiones en el cielo"

Aunque yo no estuve ahí. El cielo era rojo y naranjo, no sé si esos colores se combinaban porque eran las siete de la tarde o amanecía, con las luces radioactivas de nuestra capital tu lente parpadeaba ante todos los estímulos. Más de quince faroles prendidos, una plaza abajo, tal vez estabas en un décimo piso, en un edificio alto que miraba hacia la cordillera (más columnas a lo lejos y ventanas apagadas). ¿Era un Santiago dormido? Cuéntame. ¿Ese día o esa noche mirabas desde tu dormitorio solo? ¿Alguien te acariciaba la espalda? O ¿quieres que ahora me acerque a tu ventana y empujemos con los dedos las montañas?